Paso 1: requerimiento
Un burofax deja constancia de la reclamación, fija la fecha y suele abrir una negociación. Conviene concretar cantidad, concepto y plazo para pagar.
Paso 2: monitorio o demanda
El procedimiento monitorio es una vía ágil cuando la deuda es líquida y está documentada. Si hay oposición, pasa a juicio. Con sentencia, puede pedirse el embargo.
Lo recomendable es reclamar primero de forma fehaciente (burofax o requerimiento) y, si no hay respuesta, acudir a un procedimiento monitorio o a una demanda. Reunir facturas, contratos y comunicaciones desde el principio es clave.
Si necesitas ayuda con tu caso, consulta nuestro servicio: Abogado de reclamación de deudas en Tordera.